Combustible caro sacude la economía y pone en jaque la cadena alimentaria
Javier Collins Agnew
La Verdad Panamá
El incremento sostenido del precio del combustible comienza a reflejarse con fuerza en la economía panameña, impactando directamente la producción, la distribución y, en última instancia, el costo de los alimentos que llegan a la mesa de los ciudadanos.
La presidenta de la Federación de Cámaras de Comercio de la República de Panamá (FEDECÁMARAS), Alicia Jiménez, advirtió que este fenómeno trasciende el simple aumento en el transporte y se convierte en un factor transversal que afecta toda la cadena productiva.
“El combustible no es solo un gasto operativo; es un elemento que incide en la competitividad del país y en la estabilidad de los precios”, señaló.
Interior del país, el más expuesto
El impacto no es uniforme. Las provincias más alejadas de los centros logísticos enfrentan una presión mayor, especialmente Chiriquí, Bocas del Toro y Darién, donde el combustible es pieza clave para sostener la producción agrícola y el traslado de mercancías.
En estas regiones, el aumento en los costos de operación comienza a traducirse en una menor rentabilidad para productores y comerciantes, lo que inevitablemente se traslada al consumidor.
“El interior vive del movimiento de sus productos. Si ese movimiento se encarece, todo lo demás también”, resumió Jiménez.
La presión sobre las microempresas
El golpe más fuerte lo están recibiendo las micro y pequeñas empresas, que operan con márgenes limitados y poca capacidad de maniobra.
De acuerdo con la dirigente, los costos operativos han aumentado entre un 25% y un 30%, obligando a estos negocios a tomar decisiones complejas: subir precios o sacrificar rentabilidad.
“Es un equilibrio delicado. Nadie quiere subir precios, pero tampoco se puede operar a pérdida. Es una cuerda floja permanente”, explicó.
Inflación de alimentos: la señal de alerta
Uno de los efectos más sensibles es el encarecimiento de los alimentos, que ya comienza a percibirse en el mercado.
La situación, según Jiménez, exige vigilancia y preparación, ya que el impacto no será inmediato, pero sí progresivo.
Factores externos complican el panorama
El contexto internacional añade un componente de incertidumbre. La crisis en el Medio Oriente y las restricciones en rutas marítimas estratégicas han alterado los costos logísticos globales, elevando el precio de insumos y mercancías.
Se trata de variables externas que escapan al control local, pero cuyos efectos se sienten con fuerza en economías abiertas como la panameña.
Respuesta en construcción
Ante este escenario, el Ejecutivo ha iniciado mesas de trabajo para evaluar medidas de mitigación, en un esfuerzo por amortiguar el impacto en los sectores productivos.
Desde Fedecámaras, se valora este acercamiento como un paso necesario, aunque se insiste en la importancia de respuestas oportunas y sostenidas.
“El desafío no es solo reaccionar, sino anticiparse. Esta es una situación dinámica que requiere coordinación constante”, concluyó Jiménez.


