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Entre la fe y la playa: dos Panamá en Semana Santa

Javier Collins Agnew
La Verdad Panamá

Mientras miles de panameños se movilizan hacia playas y ríos en busca de descanso durante la Semana Santa, otro sector de la población mantiene viva una de las tradiciones más arraigadas del país: la conmemoración religiosa de la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo.

En distintos puntos del país, especialmente en el interior de la República, las iglesias han iniciado desde tempranas horas sus actividades litúrgicas, incluyendo misas, viacrucis y procesiones que reúnen a fieles de todas las edades.

Lugares como Pesé, Parita, Natá y San Felipe en la ciudad de Panamá se convierten en escenarios de recogimiento espiritual, donde el silencio y la reflexión marcan el ritmo de la jornada.

En contraste, las principales vías hacia el interior registran un intenso flujo vehicular desde el inicio del éxodo, con familias que optan por aprovechar los días libres para vacacionar.

Playas del Pacífico como Santa Clara, Gorgona y Coronado figuran entre los destinos más concurridos, donde el ambiente dista considerablemente del recogimiento religioso y se inclina más hacia la recreación.

El Sistema Nacional de Protección civil (Sinaproc)  ha emitido un aviso que durará hasta el próximo 5 de abril debido a que las playas del Pacífico experimentarán fuertes oleajes y vientos, pero a pesar de la advertencia las playas estarán abarrotadas

Este contraste refleja una dualidad que cada año se acentúa: por un lado, quienes ven la Semana Santa como un tiempo de reflexión y fe; y por el otro, aquellos que la asumen como una oportunidad para el descanso y el esparcimiento.

“Primero vamos a misa y después salimos para el interior”, comentó una residente de la capital mientras se preparaba para viajar con su familia, evidenciando que la tradición religiosa aún convive con las dinámicas modernas.

Las autoridades, por su parte, han desplegado operativos tanto de seguridad vial, vigilancia en playas y apoyo a las actividades religiosas, conscientes de que el país se divide al menos por estos días, entre quienes cargan una cruz simbólica en las procesiones y quienes cargan neveras portátiles repletas de cervezas, rumbo a la playa.

Así, Panamá vuelve a mostrar dos rostros durante la Semana Santa: uno marcado por la devoción y otro por el turismo interno.