Explosión debajo del Puente de las Américas preocupa por confianza y operatividad del Canal de Panamá
Javier Collins Agnew
La Verdad Panamá
La explosión de tres carros cisternas en tanques de almacenamiento ubicados en las inmediaciones del Puente de las Américas y entrada pacífica de la vía interoceánica encendió una alerta: la existencia de una amenaza directa al Canal de Panamá en uno de sus puntos más sensibles.
El incidente, registrado a inicios de esta semana, no solo obligó a restringir el paso de equipo pesado sobre la estructura, sino que abrió un debate urgente sobre la seguridad de infraestructuras críticas ubicadas en la entrada misma de la ruta interoceánica.
Para el ingeniero Gonzalo Soto, especialista en corrosión y metalurgia, lo ocurrido debe analizarse en una dimensión mayor, donde cualquier evento de gran escala podría tener repercusiones no solo locales, sino internacionales.
“El problema no es únicamente el puente. Aquí estamos en una zona donde un accidente mayor puede afectar la confianza en la ruta del Canal de Panamá”, advirtió.
Riesgo latente para la ruta canalera
Soto fue enfático en que un evento de mayor magnitud en este punto estratégico podría comprometer no solo vidas humanas, sino también la percepción de seguridad de la comunidad marítima internacional.
Un incidente de gran escala, incluso sin impacto directo sobre una embarcación, podría sembrar dudas sobre la confiabilidad de la vía, con consecuencias económicas y geopolíticas para el país.
El especialista explicó que la cercanía entre instalaciones industriales, el puente y el Canal convierte la zona en un punto crítico que requiere controles mucho más estrictos.
Advirtió que cualquier afectación severa en la estructura o en su entorno inmediato podría generar interrupciones, restricciones o alertas en el tránsito marítimo.
“Estamos hablando de una ruta clave para el comercio mundial. Aquí no hay margen para errores”, sostuvo.
Mientras tanto, las autoridades mantienen restricciones parciales en el puente, permitiendo únicamente el paso de vehículos livianos, a la espera de los resultados de las evaluaciones técnicas.
Ingenieros del Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos ya realizaron inspecciones en el área afectada para determinar las condiciones reales de la estructura.
Se espera que el informe final sea entregado en los próximos días, documento que será clave para definir si existen daños que requieran intervención inmediata.
Soto insistió en que hasta no contar con esos resultados, cualquier afirmación sobre la seguridad total del puente sería prematura.
Advirtió que un deterioro significativo del Puente de las Américas podría escalar a un escenario de mayor gravedad para el país. “Un puente deteriorado puede afectar la operación del Canal. Esto sería desastroso y fatal para Panamá”, señaló.
Asimismo, cuestionó la gestión de las terminales de combustible en áreas estratégicas vinculadas a la vía interoceánica, indicando que “la única institución con capacidad para manejar estos asuntos es la Autoridad del Canal de Panamá (ACP)”.
Tanques diseñados para combustible marino bajo sospecha
En paralelo, otro elemento emerge como posible detonante del siniestro: el uso de instalaciones diseñadas para combustibles marinos en operaciones con gasolina.
Según explicó el ingeniero Soto, los tanques involucrados no estaban concebidos originalmente para manejar gasolina, un producto mucho más volátil y con mayor generación de vapores inflamables.
“La gasolina exige condiciones mucho más estrictas. No es lo mismo que manejar combustibles marinos”, precisó.
El cambio de uso, advirtió, implica ajustes técnicos fundamentales en sistemas de seguridad, ventilación, control de vapores y manejo de riesgos.
De no haberse realizado estas adecuaciones, el escenario se vuelve altamente peligroso, especialmente durante operaciones de carga de cisternas.
“La pregunta clave es si esas instalaciones fueron realmente adaptadas para gasolina. Si no, eso pudo incidir directamente en la explosión”, sostuvo.
Otro punto crítico señalado por el especialista es el sistema de protección catódica, que maneja corrientes eléctricas de alta intensidad dentro de los tanques.
Estas instalaciones, explicó, deben contar con bridas de aislamiento y sistemas adecuados para evitar la generación de chispas durante la conexión de equipos.
“La ausencia o falla en esos sistemas puede generar chispas en puntos críticos, y con vapores de gasolina eso es una combinación peligrosa”, advirtió.
Aunque aclaró que aún no se cuenta con todos los elementos para una conclusión definitiva, Soto considera que existe una alta probabilidad de que el uso inadecuado de estas instalaciones haya influido en el siniestro.
El experto, con décadas de experiencia en refinerías y terminales de combustible, señaló que este tipo de operaciones requiere diseños específicos que no admiten improvisaciones.
Más allá de la causa puntual, el ingeniero también cuestionó la falta de una política sostenida de mantenimiento e inversión en infraestructuras críticas en Panamá.
“Muchas veces lo que vemos son soluciones temporales, parches, pero no un mantenimiento integral que garantice seguridad a largo plazo”, indicó.
El Puente de las Américas, construido entre 1959 y 1962, sigue siendo una de las principales conexiones del país, lo que aumenta la preocupación sobre su estado actual y su nivel de mantenimiento.
Soto concluyó que lo ocurrido debe marcar un punto en la gestión de riesgos en zonas estratégicas vinculadas al Canal de Panamá.
“Estamos hablando de vidas humanas, pero también de la estabilidad de una de las rutas más importantes del mundo. Aquí no se puede improvisar”, sentenció.


