Portada

Puente debió permanecer cerrado hasta realizar varias pruebas con escáneres a la estructura afectada 

Javier Collins Agnew

La Verdad Panamá

El Puente de las Américas debió permanecer cerrado hasta la realización de pruebas técnicas con escáneres y evaluaciones en sitio tras el incendio registrado en su estructura, según advirtió el ingeniero Gonzalo Soto, especialista en corrosión, quien sostuvo que sin estos estudios no es posible determinar con certeza el estado real del acero ni descartar afectaciones internas.

El incendio registrado bajo el Puente de las Américas no solo dejó daños visibles en la superficie, sino que pudo haber provocado alteraciones profundas en la estructura interna del acero, advirtió Soto quien también es docente universitario.

Según explicó, el verdadero problema no es lo que se observa a simple vista, sino los cambios invisibles que ocurren cuando el acero es sometido a altas temperaturas.

“Todo depende de dos factores clave: la temperatura que alcanzó el material y el tiempo que estuvo expuesto al calor. Entre más alta la temperatura y más prolongado el calentamiento, mayores son los cambios”, señaló.

El experto detalló que, al superar los 500 grados centígrados, el acero comienza a transformar su estructura interna, y al acercarse a los 800 grados centígrados, estas transformaciones se vuelven críticas.

“A esas temperaturas el acero deja de comportarse como lo hacía originalmente. Cambian sus propiedades mecánicas, que son las que garantizan su resistencia”, explicó.

Soto enfatizó que no solo el calor influye, sino también la forma en que el material se enfría tras el incendio.

“No es lo mismo un enfriamiento rápido, como si se le aplicara agua o condiciones bruscas, que un enfriamiento natural al aire. Eso genera propiedades mecánicas diferentes en el acero”, indicó.

Esta combinación de factores —temperatura, tiempo de exposición y enfriamiento— impide, según el especialista, emitir conclusiones sin pruebas técnicas.

“En este momento estamos adivinando. No se puede asegurar nada sin ir al sitio y hacer las evaluaciones correspondientes”, afirmó.

Pruebas en sitio: la clave para saber la verdad

El ingeniero sostuvo que es indispensable realizar ensayos en campo para determinar si el acero mantiene sus condiciones originales o si ha sufrido degradación.

Entre las pruebas mencionó evaluaciones de dureza, análisis del comportamiento mecánico y estudios especializados que permitan comparar el estado actual del material con sus condiciones previas al incendio.

“Hay que llevar equipos al sitio, hacer pruebas directamente sobre la estructura y luego interpretar esos resultados. No es algo que se pueda resolver desde una oficina”, advirtió.

Indicó además que muchos de estos equipos y metodologías requieren apoyo externo, ya que no siempre están disponibles en el país.

Riesgo oculto en el concreto

El especialista también alertó sobre posibles daños en el concreto que recubre las estructuras metálicas, lo que podría generar un problema adicional.

“El concreto puede agrietarse con el calor. Esas fisuras dejan expuesto el acero interno, y ahí es donde comienzan procesos de corrosión que no se detectan de inmediato”, explicó.

Soto recordó que durante años se sostuvo la teoría de que el concreto protegía completamente al acero de la corrosión, pero estudios internacionales han demostrado lo contrario, especialmente en zonas costeras como Panamá.

“Hoy se sabe que el acero dentro del concreto sí puede corroerse, sobre todo en ambientes como el nuestro”, sostuvo.

Añadió que este tipo de deterioro no es inmediato, pero puede comprometer la estructura con el paso del tiempo si no se detecta a tiempo.

Cuestionan reapertura sin estudios completos

En ese sentido, insistió en que cualquier evaluación responsable debe incluir tanto el análisis del acero expuesto como del que se encuentra dentro del concreto.

El experto cuestionó además la decisión de permitir el tránsito vehicular sin haber realizado previamente estas pruebas.

“Yo hubiera hecho primero todas las evaluaciones necesarias, aunque tomara una semana más, y después autorizaba el paso de los vehículos. No al revés”, expresó.

El comportamiento real se verá con el uso

Soto advirtió que los efectos reales del daño podrían manifestarse con el uso continuo de la estructura.

“Nos vamos a dar cuenta cuando empiecen a pasar los carros. Ahí es donde el material empieza a responder bajo carga”, señaló.

Evaluación integral, la única garantía

Finalmente, subrayó que la única forma de garantizar la seguridad del puente es mediante un estudio técnico integral que incluya pruebas en sitio, análisis especializados y la participación de personal calificado.

“Hay que traer equipos, gente que sepa hacer las pruebas y que pueda interpretar los resultados. Solo así se puede saber si el acero sigue siendo el mismo o no”, concluyó.